TERTULIA LITERARIA

 

Haruki Murakami, Tokyo blues

Biografía.

Murakami nació en Kyoto en 1949. Hijo único de un matrimonio de profesores de literatura japonesa, pasó su infancia en Kobe, una ciudad portuaria con una fuerte presencia occidental. Desde su adolescencia fue un gran lector de literatura norteamericana de novela negra (Raymond Chandler), ciencia ficción, y los grandes como Faulkner, Scott Fitzgerald o Truman Capote.
Su época universitaria coincidió con las revueltas estudiantiles de finales de los años sesenta, en 1973 se licenció en Teatro Clásico por la universidad de Waseda (Tokyo), los años siguientes, de 1974 a 1982 regentó un jazz bar en Tokyo, momentos en los que inició su carrera literaria.

Novelas.

Escucha la canción del viento (1979), Pinball 1973 (1980), La caza del carnero salvaje (1982), Hard-boiled Wonderland (1987), Baila, baila, baila (1988), Al sur de la frontera, al oeste del sol (1992), Crónica del pájaro que da vuelta al mundo (1995), Underground (1997), The Sputnik Sweethart (1999).
Ha traducido al japonés la obra de importantes autores norteamericanos: Truman Capote, Scott Fitzgerald, Raymond Chandler, Raymond Carver, John Irving, Paul Theroux, Tim O’Brien.

Características de su obra literaria.

Murakami, nacido después de la segunda guerra mundial, comparte la cultura occidental con los jóvenes y los escritores de su generación, vive en una sociedad urbana, radicalemente transformada por la civilización occidental y norteamericana que entra a través de los libros, la televisión, las películas y los medios de comunicación. La moda occidental cambia el modo de vida tradicional japonés, su estructura familiar y disuelve poco a poco la rígida jerarquía confuciana predominante en Japón.

Tokyo blues


1987. Se publica ahora en español sin respetar el título original Norwegian woods, Bosques noruego”, un título tomado de una canción de los Beatles que gusta mucho a Naoko. Se publica también en catalán (Tòquio blues, Editorial Empúries, Barcelona, 2005).
Watanabe, el protagonista, se ajusta al modelo de otras novelas de Murakami, es un joven urbano, de clase media, individualista en una sociedad colectiva como la japonesa.
La pasión de Murakami por la música aflora a lo largo de toda la novela: clásica (Mozart, Brahms), rock and roll (Beatles,Rolling Stones, The Doors...), y jazz (una selección cuidada de músicos y discos fundamentales: Miles Davis y su Kind of blue, John Coltrane, Tonny Bennet, Ornete Coleman, Sarah Vaughan, Bud Powell, Thelonius Monk, un detalle autobiográfico, el gusto por la música, por el jazz porque Murakami regentó un jazz café durante siete años (también estudió y se licenció en Teatro).

Las chicas no coinciden con sus gustos musicales, Naoko prefiere la música de los Beatles, sobre todo “Norwegian woods” y Midori toca música folk (como sucede en la escena de la terraza durante el incendio de una casa del vecindario).
El protagonista es un gran lector, durante toda la novela aparece leyendo obras fundamentales de la literatura occidental contemporánea: El gran Gatsby, de Scott Fitzgerald, Lord Jim, de J. Conrad, La montaña mágica, de Thomas Mann, Luz de agosto, de W. Faulkner, también hace referencias a El guardián en el campo de centeno, de Salinger, lee en casa de Midori Bajo la rueda, de Herman Hesse, y también lee La montaña mágica, de Thomas Mann, antes de ir al sanatorio en que está ingresada Naoko, un centro que también está en las montañas.

Naoko es una chica insustancial, que atrae a Watanabe por su misterio de ser una chica callada, tímida, poco habladora, pero muy guapa. Tiene la primera crisis psiquiátrica o de salud mental el dia de su vigésimo aniversario, cuando comienza a hablar sin parar, de una manera casi automática, y acaba en un lloro inconsolable, seguramente relacionado con el recuerdo del suicidio de Kizuki. La crisis definitiva empieza en el sanatorio cuando empieza a oir voces, a soñar que su hermana y Kizuki hablan con ella, la llaman para que los acompañe, a partir de este momento, Naoko se prepara para el suicidio y se despide de sus seres más cercanos: Toru, en su segunda estancia en el sanatorio, de su madre, de Reiko en el regreso al sanatorio, en cuyos alrededores acaba su vida.

Midori es todo lo contrario: fuerte, decidida, con una personalidad fuerte, independiente, que no se arredra ante las dificultades que se le presentan en la vida (la muerte por cáncer de su madre, los cuidados que necesita la su padre cuando enferma.

La muerte de Kizuki supone el fin de la inocencia infantil y el primer paso a la madurez. Toru toma conciencia de la muerte que entra en su vida, se hace parte de ella, “vivimos alimentando la muerte, la muerte es parte de la vida”. Watanabe supera el trauma que supuso el suicidio de su mejor amigo, es más fuerte que él y que Naoko, asume responsabilidades y sale adelante, mientras que Kizuki se quedó en los diecisiete años y Naoko lo hará en los veintiuno.

Cuando entra Midori plenamente en la vida de Watanabe mejora mucho la novela -y también la vida del protagonista-. Hay dos partes, una en la que Naoko está presente y es protagonista en la vida de Watanabe, un punto central que sería la estancia en el sanatorio mental, y una segunda parte en que Midori, que ya había aparecido, se instala en la vida de Toru y lo anima, lo saca del pozo de tristeza en que vive; por ejemplo la primera escena en que vuelve Watanabe del sanatorio y pasa un rato con Midori marca el cambio del argumento y del interés de la novela: toman una copa, a las dos del mediodia en un cafeteria en la que el ambiente es de aroma de cafe, jóvenes bebiendo, música de jazz de fondo (Thelonius Monk, Honeysuckle Ross).

En la primera parte (vinculada con Naoko), Watanabe, solitario, autosuficiente, independiente, vive impregnado por cierta tristeza (la muerte de Kizuki, la enfermedad mental de Naoko), de ahí quizás el título de la traducción (Tokio blues), la primera parte es un blues, triste, melancólico, un lamento solitario, como la vida de Watanabe.

En la cena con Nagasawa y Hatsumi se muestra una relación extraña, entre un despreciable Nagasawa y una bella y maravillosa Hatsumi. Hatsumi es una mujer guapa, elegante, adorable que no encuentra el hombre adecuado, mantiene una relación con un ser despreciable que la hace sufrir, que la trata mal y, sin embargo, ella es incapaz de darse cuenta plenamente y de tomar una decisión importante, y sencilla en el fondo: dejar a Nagasawa y continuar con su vida.; esta indecisión la hará sufrir y la conducirá al suicidio años después, cuando ya había abandonado a Nagasawa y se había casado con otro hombre.

Tokyio blues es una lectura recomendable, anima a leer el resto de la obra literaria de Murakami.


I.E.S La Torreta (Elx).

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